Me gusta cuando callas...porque puedo observarte sin distracciones.
Y cuando hablas porque puedo escucharte y sentirte y sentirme sin mirarte.
Y mirarte porque puedo anhelar el recuerdo de tu voz que aletea en mi mente.
Y en mi mente mentarte cada instante, sin mas regocijo que el propio de tenerte poseída.
Y poseerte porque vibro al nacer, y al morir sin saberlo lo palpo.
Y palparte, mi mano en tu rostro suspira aliviada, como alma herrante que encuentra el camino, la sed y las ansias de tenerte cerca, más y más, mas suspira alviviada pues tiene tu rostro...
y con observarte tiene suficiente
y con escucharte vive y lo celebra
y con sentirte muere en el delite
y con mentarte...
...no puede seguir.
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