Aquello fue inesperado, como la mayoría de las vivencias que marcan, que ahondan en el corazón.
La revelación siempre tiene su nota de oscuridad, de misterio, sino no es revelación.
Los pocos besos que había recibido antes no le advirtieron jamás de lo que solamente uno podía trasmitir. De lo que le trasmitió.
viernes, 8 de enero de 2010
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