
Andaba por Madrid el otro día con un amigo que había llegado dos días antes. Comenzamos a hablar y lo primero que me contó fue que dos horas después de llegar y aparcar el coche cerca de Atocha le habían roto el cristal del conductor de su coche. Estaba realmente indignado. Me comentaba que no entendía el por qué de aquel acto, que tenía dentro un buen GPS y ni le habían tocado...''¡eso si lo entendería!'' -me decía-.
Tras un buen rato divagando las posibles motivaciones que condujeron al agresor (porque para el su coche es como una persona) a realizar tal acto, me pregunto: ''¿tu sabes por qué lo hizo?
No lo sé.
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